Déjame imaginar….

20121104-183357.jpg

Después de todos estos años y de una larga espera, parece que por fin llegó el momento,… hoy me convierto en un adulto. Todo presagia un cumpleaños diferente y desde bien temprano la casa se ha llenado de voces, risas y del llanto de la pequeña María, que como siempre, cuando oye mi voz, se va a un rincón de la sala de estar para soltar sus lágrimas. El día no es diferente al resto, es otro sábado más, pero todos se han empeñado en celebrarlo cuando saben perfectamente que no soy persona de celebraciones.

En el ambiente se respira un aire de cierto nerviosismo, con un incesante ir y venir por los pasillos de la casa. Raquel me regala esa mirada de lado y risueña que tiene y que sabe que me cautiva; ella es un ejemplo de fortaleza, pese a que sus ojos reflejen el dolor vivido no pierde su compostura ante las situaciones. De repente….Carlos se me acerca por detrás y al tomarme por los hombros siento la firmeza de sus manos; su sonrisa de anuncio y sus ojos son la expresión de la vida que hay detrás de su cuerpo menudo. Y al final del pasillo, aquella voz, la voz que calma todos mis momentos, la voz que siempre ha estado a mi lado. Marieta, la mujer de los besos y de los abrazos.

Reunidos todos en la mesa del comedor, abierta como en las grandes ocasiones, y repleta de platos como si fuera a comer un regimiento de aviación, María se ha sentado a mi lado. Con gesto serio me ha tomado la mano por debajo de la mesa y me ha entregado un sobre cerrado envuelto en papel de regalo. En voz baja me ha dicho _ Felicidades abuelo, este es mi regalo_. Al abrir aquel sobre…. una hoja en blanco y en su encabezamiento aparece escrito a mano _DÉJAME IMAGINAR….._.

DÉJAME IMAGINAR…., ese era el comienzo de los cuentos que cada noche contaba a mis hijos, a los que hoy tengo a mi lado.

Hoy he cumplido sesenta y cinco años y mi nieta me ha dado el mejor regalo que he recibido, una hoja en blanco para que siga escribiendo cuentos, para que siga imaginando y narrando mis historias de esa otra realidad que cada día me acompaña. He recibido el mejor presente que podía recibir, ese que me hace recordar que a mi edad no debo perder la inocencia de un niño, y que me hará recordar todos los días que dentro de ese adulto, aún vive mi niñez.

DÉJAME IMAGINAR….

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s