EL ESPEJO

Se había convertido en una adicción. Todas las tardes, cuando el sol comenzaba a llegar a su ocaso, salía a correr, era mi momento de silencio, de soledad, de encontrarme a mi mismo, sólo escuchaba mi respiración, mis ojos se perdían en en un horizonte indefinido, parecía trasladarme a un terreno desconocido y a veces casi inhóspito.
Nunca hacía el mismo recorrido, unas veces, junto a la orilla del mar, otras por las grandes avenidas que se habían construido y que se encontraban rodeadas de esqueletos de edificios abandonados, pero siempre cambiando el itinerario. Me sentía observado, y aquello me producía una sensación de miedo insuperable, de completa inseguridad. Sin embargo, al poco tiempo me percaté de que a diario, pese a que cambiaba el recorrido, inconscientemente, siempre pasaba frente a aquel enorme de edificio de cristal, con aquellos espejos que reflejaban los últimos rayos de sol del día.
Poco a poco aquel espejo se convirtió en mi gran confidente, cuando pasaba frente a él, sentía la complicidad de lo que realmente se escondía dentro de aquel edificio. Las miradas de su interior, éstas sí me resultaban agradables. Ralentizaba mi carrera, disminuía mi esfuerzo, iba más despacio, me recreaba frente a aquel enorme espejo. Me observaba y me daba seguridad, me daba sensación de bienestar, aquel espejo se había convertido con el paso de los días en mi fiel protector.

Y aquella tarde, nublada, oscura, descubrí que el espejo había desaparecido, aquel enorme cristal había sido destruido por una pequeña piedra despedida por el paso de un coche y había conseguido que aquel enorme espejo se conviertiera en pequeños trozos de cristal y que se desmoronara sobre aquella acera de grandes losas. Ya no se encontraba allí, aquello me llenó de desesperación, de una enorme irritación, de inseguridad,… Que sería ahora de mí, no me reconocía a mi mismo. Me había dedicado a ser de los demás, me perdí en lo que otros querían que fuera.

En aquel instante me descubrí totalmente desnudo, no me reconocía, me vi como realmente era, y no como quería que me vieran los demás.

 

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